Las bacterias que nos habitan

¿Te has preguntado alguna vez que hay detrás de tu toma de decisiones? Por si no lo sabías hay más microorganismos en nuestro sistema digestivo que células en nuestro cuerpo. Nos referimos a la famosa microbiota, que se refiere a todo el conjunto de organismos microscópicos vivos que viven en armonía formando un ecosistema del cual nos beneficiamos directamente. En este grupo se encuentran bacterias, levaduras, hongos, virus, protozoos y arqueas, relacionándose todos entre ellos y cada cual con sus funciones. La microbiota interviene en más de 20.000 reacciones de nuestro cuerpo, las más importantes son prevenir la colonización por otros microorganismos patógenos, ayudar a digerir los alimentos, producir vitaminas B y K que el organismo humano no es capaz de sintetizar y no menos importante, estimular al sistema inmune.

Desde hace un tiempo ya se estableció el concepto del intestino como el segundo cerebro ya que tus bacterias son capaces de alterar tu química corporal, tu metabolismo y tu comportamiento. Influyen en tu estado de ánimo a través desustancias como la serotonina, produciendo felicidad, o por el contrario  produciendo malestar o dolor. Y por supuesto, las emociones influyen en tu sistema digestivo de la misma manera. ¿Te suena eso de tener mariposas en el estómago? o ¿antojos de cierto tipo de comida sin saber muy bien por qué? O ¿hinchazón y malestar abdominal cuando estás estresado o enfadado? Tenemos una comunicación bidireccional y directa entre intestino y cerebro, ya sea a través del sistema nervioso (nervio vago) o sustancias metabólicas producidas por las bacterias (neurotransmisores, hormonas), y mediante esas vías nuestro cerebro siempre está escuchando y actuando en consecuencia.

Existen ya muchos estudios sobre como el estado de la microbiota puede cambiar nuestra toma de decisiones, desde ser más valientes o incluso a la hora de escoger pareja. En un estudio con moscas se comprobó que aquellas que tenían la misma microbiota se elegían para reproducirse. O en otro con ratones, a los cuales se les expone a una situación de vida o muerte al introducirlos en agua. Los que tenían una composición bacteriana de un tipo nadaban más tiempo y sobrevivían, mientras que los que tenían otro tipo de bacterias apenas nadaban y se hundían.

La importancia de la microbiota no reside únicamente en lo descrito anteriormente, si no también tenemos que ser conscientes de que nos afecta a un nivel holístico, ya que un mal estado de ésta sería la pieza que empezaría un efecto dominó negativo sobre nuestra salud y un caldo de cultivo para el comienzo de patologías con inflamación de bajo grado o enfermedades metabólicas.

 Sabiendo la importancia que conlleva mantener una buena salud digestiva y cómo esta puede influenciar en nuestro estado general es importante incorporar habitualmente en nuestra dieta alimentos con microorganismos vivos (probióticos), así como ingerir los tipos de fibra que los alimentan y que favorecen su desarrollo (prebióticos). Seguir una dieta equilibrada basada en alimentos de origen vegetal y animal y en sus versiones integrales.

Es igual de importante tener en cuenta otros factores clave para cuidar de nuestro microbioma como son la actividad física, los buenos hábitos (ritmos circadianos) y tomar consciencia de nuestro cuerpo y nuestra salud. Saber que no hay pastilla mágica y que los resultados vienen del trabajo diario de autocuidado. Nuestra microbiota tiene una alta capacidad de adaptación, por lo que nunca es tarde para hacer tu salud TUYA.

“La primera riqueza es la salud ‘’

(Ralph Waldo Emerson)

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